viernes, 23 de febrero de 2024

HISTORIA 8

 



Meses después en un encuentro con Franco, pues seguimos viéndonos, me contó que había hablado de nuestras noches con un compañero de otro curso y que le fascinó la historia. Y que le tentaba conocerme.

- ¿Estarías abierta a eso? -  Preguntó - Está bien si no. Siempre nos gusta compartir con los chicos.

- Tú dices estar con los dos? ...Juntos?

- Si, es una fantasía que todos tienen. ¿Tú no?

-Si, claro. Pero hasta ahora solo lo había practicado con dildos. No pensé en hacerlo realidad…Pero si, hagámoslo.

Lo cierto es que sentía la necesidad de probar otros penes, no que despreciara el de Franco, pero quería más.

Acordamos para esa misma noche. Me vestí bien provocativa con una mini que pobremente me tapaba el culo y una musculosa de espléndido escote que exponía mis tetas, crecidas a fuerza de tomar hormonas. Portaligas, medias y tacos. Un bombón, aunque lo diga yo.

Franco me recibió en bóxer tomando una cerveza. Mientras acariciaba mi culo me presentó a Daniel. Algo más bajo que Franco y más elegante, aun estando también en bóxer. Los diminutos atuendos retenían unas pijas muy atractivas, por lo que intuí que la acción comenzaría de inmediato.

Quise estrecharle la mano a Daniel, pero me atrajo para besarme en la boca, mientras Franco hurgaba mi culo.

-Eres tan linda como Franco prometió – dijo mientras sacaba su verga del bóxer que caía al suelo.

Me arrodillé de inmediato y comencé a tragarme su pija dura y húmeda. Me tomó del cabello por la parte posterior de mi cabeza y comenzó a follarme la boca hasta la garganta. A poco empecé a babearme y mojé mis tetas.

-Oh, sí, chúpame esa gran chota, pequeña zorra - gimió Daniel

Esto era nuevo. Franco siempre era más suave, pero el trato de “zorra” me gustó mucho.

Mientras continuaba chupando la verga de Daniel, Franco se acercó y levantó mi mano libre hacia su miembro que esperaba ya listo. Empecé a masturbarlo, sintiendo su miembro crecer en mi mano. Durante los siguientes minutos, fui hacia adelante y hacia atrás en cada polla, sin soltar ninguna de las dos. Ambas estaban duras como una roca. Daniel tenía una pija más pequeña que Franco, pero no mucho, así que ambos estaban increíblemente dotados.

-No puedo esperar más - dijo finalmente Daniel - Necesito sentir ese trasero. Franco me dijo lo apretada que estabas, espero que no te haya dilatado demasiado

Me hizo quitar toda la ropa y poner en cuatro. Me lubricaron y Daniel comenzó a meterme su polla en el culo.

- Si, qué orto más delicioso tenés – y reafirmaba cada embestida nalgueándome

Al rato me llevaron al dormitorio. En la cabecera de la cama había dos esposas ya aseguradas que esperaban a su engrillada, que supuse bien sería yo. Me acostaron boca arriba y me aseguraron con las ligaduras. Estaba inmovilizada y expuesta a lo que estas dos vergas desbordadas quisieran hacerme.

Daniel levantó mis piernas y retomo su entra y sale en mi culo. Franco se sentó en mi pecho y me hizo tragar sus bolas mientras frotaba su verga en mi cara. Aprendí así que las bolas masculinas siempre huelen y saben a sudor, y me gustó saborearlas. Se turnaron para destrozarme el culo y hacerme chupar sus vergas y culos que pasaban por mi cara y que también frotaban en mis tetas.

Estaba al límite del goce y no pude aguantar; eyaculé como una yegua y me mojé toda. Los dos truhanes prestamente recogieron mi leche con sus manos y me la dieron a tomar. Lamí el sabor que ya conocía.

Como acto final se masturbaron en mi cara y la llenaron de semen que también me ayudaron a tomar.

Después de una prolija lavada bajamos a tomar unos tragos, desnudos y relajados por haber ahuyentado al fiero fantasma de la contención y la abstinencia fuera de nuestros cuerpos. Pero como todo espectro tesonero y abstemio volvería y habría que inventar nuevos trucos para ahuyentarlo.

Los tragos nos reanimaron y el arrebato nos alcanzó nuevamente chupándonos. Me encantó que me la chuparan, una verdadera delicia. Me hicieron la cola de nuevo, pero era tiempo de aventurarnos un poco más.

Me embadurné el hoyo de lubricante y me senté sobre la verga de Franco que era más larga, levanté las piernas para mostrar mi culo ensartado a Daniel y le dije – trata de entrar tú también

Me miró asombrado y se acercó con su verga como un hierro y lentamente empezó a dilatarse mi ano para acomodar esas dos vergas. Dolía, claro, pero que placer sentía cuando ambas se movían dentro de mí. Reíamos los tres de sorpresa, excitación y placer. Los hice seguir dándome hasta que acabaron casi juntos dentro de mí. Me demolieron, pero valió cada embestida y cada tirón de dilatación.

Había llegado a mi límite. Mi culo no toleraba nada más, por hoy claro. Hay una cantidad limitada de polla que alguien puede recibir. Pero aún tenía ganas de limpiar la leche de las vergas de mis titanes, y a esa tarea me puse con entusiasmo.

Mientras se la chupaba, Daniele lanzó un poco de orina en mi boca. Me tomó totalmente desprevenida, pero en realidad me gustó el gesto y el sabor el sabor. Al verme satisfecha Daniel me preguntó - ¿Te gusta cuando orino en tu boquita caliente?

- Sí, me gusta - le dije, dispuesta a hacer lo que me pidiera.

- Dime qué te gusta

-Me gusta cuando orinas en mi boquita caliente- dije. Maldición, estaba haciendo un pos grado de puta.

- Bien, entonces abre- me instruyó.

Abrí la boca y soltó una corriente dorada en ella. Mojo mi cara y mis tetas. Franco me hizo chupar su verga bajo la lluvia de meo de Daniel. Luego Franco también meo dentro de mi boca.

Días antes de esto, nunca hubiera sabido qué era tener una fantasía, y tuve dos, o tal vez más.




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