sábado, 17 de febrero de 2024

HISTORIA 3






 Llevaba ya varios meses manteniendo una aventura con mi vecino y su esposa, siendo cómplices de mil juegos. Desde que mi vecino me había descubierto como Deborah, vestida de mujer, y tuvimos nuestro primer encuentro, fantaseábamos continúamente con nuevos juegos y situaciones calientes. 

Aquella noche pasadas las nueve y media  mi vecino me escribió:

"Si te apetece vestirte de nena y visitarme, tengo una sorpresa para ti"

No tenía planes, así que busqué que ponerme y me arreglé. Me puse un body negro, con mangas largas transparentes, y un ligero escote con encaje, la parte trasera acababa con forma de culote, debajo llevaba sujerador y tanga negro a juego, seguidamente me puse unas medias azul marino y una minifalda de tubo de lycra negra, que marcaba bien mi culazo. Finalmente me maquille bien, con una buena base y rimel, luego me puse algo de sombra azul en los ojos a juego con las medias y finalmente pintalabios rojo pasión, mi favorito. Por último busqué una uñas postizas cortas azul marino, me las puse una a una, para acabar peluca y tacones, y estaba lista para visitar a mi vecino.

Le envié un mensaje para avisar de que iba. Llamé a la puerta y me abrió rápidamente:

-Pasa, Pasa...¡Guau! Estás guapísima - dijo cerrando la puerta a mi espalda.

No tardé en escuchar voces, cuando entre en el comedor y vi la escena me quedé paralizada. Mi vecino tiene una cocina tipo office conectada con el comedor, con una isla tipo bar, allí había otros 3 amigos sentados tomando algo tranquilamente. Pensé en matarlo, porque aunque había compartido con él fantasías de salir a la calle vestida de mujer y cosas del estilo, sabía perfectamente que todo eso aún era tabú para mí, y sólo me vestía en la intimadad, para verme yo, para verme con él o como mucho con su mujer. Me pareció una encerrona, así que me quede parada sin saber muy bien que hacer.

-No te quedes ahí, pasa, ¿Quieres tomar algo? Te presento, Juan, Cristian y Diego. -Dijo señalando - Ella es Deborah, mi vecina, de la que os he hablado alguna vez.

Respondieron saludando cordialmente, sin prestarme demasiada atención. Le lancé una mirada asesina a mi vecino y me respondió diciendo:

-Bueno dime, ¿Qué quieres tomar?

-Nada, tranquilo, no creo que pueda quedarme mucho rato...

A lo que Juan dijo:

-No seas así mujer, que no mordemos, tómate una por lo menos y cuando te aburras te vas.

A lo que los otros contestaron afirmativamente casi a la vez.

Cedí a la presión y les pregunté:

Deborah: -¿Que estáis tomando?

Diego: -Te llevamos 2 gintonics de ventaja.

Deborah: -Venga, pues otra ronda para todos.

Tomé la iniciativa de ayudar a mi vecino a preparar las copas, mientras los otros charlaban entre ellos, y aproveché para asegurarme que todas las copas estaban mucho más cargadas de Ginebra que la mia. A parte, le susurré por lo bajo a mi vecino:

-Eres un cabrón...

Nos unimos a ellos con las copas y empezaron a hablar entre ellos sobre la última vez que se juntaron todos y la borrachera que pillo mi vecino, me repitió varias veces que no contara nada a su mujer. Se notaba que ya llevaban dos copas, unos más que otros, pero todos estaban con un puntillo alegre. No interactuaba demasiado con ellos, pero no podía evitar reírme de algunas historias. Pasamos una media hora o tres cuartos así charlando sin más y bebiendo.

Cristian: -¿Vamos a hacer unas manos de Póquer al final o qué?

Vecino: -Sí, porque no...Deborah, ¿Sabes jugar al póquer?

Deborah: -No, me enseñaron hace tiempo, pero no me acuerdo mucho...

Diego: -Bueno, si quieres puedes mirar y te explicamos un poco, así la próxima...

Vecino: -Sí, además, aquí hablamos más de lo que jugamos. - Y todos le rieron la gracia al unísono.

Deborah: -Bueno, puedo mirar un rato, voy a preparar otra ronda de bebidas.

No me interesaba mucho el póquer y aunque al principio me había pillado desprevenida, ahora estaba disfrutando la compañía, y me sentía alagada y excitada recibiendo tanta atención de varios hombres, todos me miraban furtivamente cada vez que podían.

Recogí los vasos vacíos de la mesa y busqué con disimulo rozar mi cuerpo con cada uno de ellos. Preparé las copas mientras ellos preparaban la timba y les serví las copas individualmente, buscando el roce como había hecho antes.

Juan:-Mira Deborah, esta ficha "Dealer", quiere decir que yo reparto, y va cambiando con cada mano, si quieres puedes ir rotando con el Dealer y así aprendes un poco con cada uno.

Deborah:-Vale.

Juan:-Ven aquí a mi lado entonces.

Cuando me acerqué, me abrazó por la cintura, pegándome a él.

Juan: -A ver si me traes suerte!

Me fue explicando mientras repartía, y cuando paro, volvió a abrazarme por la cintura, pero ahora con mano más cerca del culo, y a medida que avanzaba la ronda, su mano se deslizaba más abajo. Acabo la ronda, y cambio el dealer hasta tocarle a mi vecino.

Vecino:-Deborah, llevas tres rondas mirando de pie, siéntate esta ronda en mi silla.

Deborah:-No, tranquilo, estoy bien...

Vecino:-Bueno, entonces compartimos taburete, te cedo la mitad y te sientas a mi lado...

Accedí y me senté a su lado, cuando acabó de repartir, su mano descansó en mi muslo y empezó a acariciarme por encima de las medias, intentaba disimular, pero era bastante obvio, aunque nadie prestó mucha atención. Mi vecino ganó esa mano.

Juan:-Vaya...Ahora soy yo el dealer, si quieres compartimos silla también jaja parece que trae suerte jajaja.

Se echo a un lado y dejando medio taburete libre, me senté tímidamente, entonces el agarró del culo y tiro de mi pegándome bien contra él.

Juan:-Así, no te vayas a caer...

Repartió y cuando acabó posó su mano en mi culo, como ayudando a que no me cayera, pero claramente aprovechando para meterme mano.

Seguidamente, Diego que era más corpulento, me ofreció descansar en su rodilla y yo le seguí el juego, me rodeaba ligeramente con su brazo con las cartas en la mano y descansaba en su rodillla, aunque cada vez que cambiaba de posición rozaba mi pierna con su mano libre, busqué acomodarme un poco más cerca suyo y noté ligeramente su erección por encima del pantalón, me dió un escalofrio y me excitó pensar que aquellos roces furtivos estaban excitando a mis dealers más de lo que creía. Seguimos así por varias manos, mientras los manoseos de los dealers se volvían cada vez más obvios y yo podía apreciar el efecto de los roces en sus pantalones, aunque seguía haciéndome la loca, como si no me enteraba de esos toqueteos accidentales. 

En una de las manos con mi vecino de dealer, me senté en su rodilla y empecé a acariciarle la polla por encima del pantalón con disimulo, quería calentarlo más que a los demás. Su polla estaba dura, así que seguí acariciando, masturbando suavemente, en un descuido, vi que la mirada de Juan, que estaba al lado, se clavaba en mi mano, me había pillado.

En la siguiente mano, Juan me ofreció su rodilla y al poco de sentarme, cogió mi mano y la posó en su entrepierta, sentí su excitación en su tremenda erección, y empecé a masturbarle por encima del pantalón, disimulando torpemente. Después era el turno de Diego y me senté en su rodilla mientras repartía las cartas, cuando vió sus cartas me dijo:

Diego: -Uff!! Mira que mano tengo nena. ¿Te apuestas conmigo un beso a que gano esta mano?

Deborah:-Venga va...Un piquito jeje

Diego:-No, no...Con lengua jaja - Todos rieron.

Deborah:-Bueno, bueno...Ya veremos jaja

Diego se estaba marcando un farol, no sé si los demás le creyeron, o querían ver el beso, pero uno a uno se fueron plantando y le acabaron regalando esa mano.

Diego:-¿Que te he dicho? Esta mano era mia - me alegre y me acerqué a darle el pico de celebración, le di un besito en los labios y me separé lentamente, mientras los otros vitoreaban, pero Diego no me dejó escapar, con una mano en mi culo y la otra en mi espalda me empujó contra él y me metió la lengua hasta la garganta, le seguí el juego y nos fundimos en un morreo intenso, jugamos con nuestras lenguas mientras los demas aplaudian y aclamaban. Aquello subió la temperatura de la habitación y todos empezaron a bromear con que si el dealer ganaba, entraba beso en el premio. Se hizo una pausa entre risas y bromas.

Cristian:-Ven con este dealer, te voy a enseñar a barajar... - Dijo poniéndose de pie y señalando que me pusiera frente a él.

Me puse frente a él dándole la espalda y quedando frente a la mesa, como una croupier, entonces el me rodeo con sus manos y empezó a enseñarme como barajar las cartas bien, mientras los demas charlaban desinteresados sin prestar mucha atención. Entonces empecé a notar su paquete en mi culo, su polla dura se acomodo entre mis nalgas, podía sentirla perfectamente a través del pantalón, mientras seguía explicando iba restregándose a placer, haciendo presión con su polla contra mis nalgas. Cuando acabo de explicarme, me dejó barajar a mi sola, y aprovechó la distracción de los demas para posar su mano en mi nalga y levantó ligeramente mi minifalda, acariciando la comisura de mis nalgas bajo la falda. Los demás se giraron y Cristian disimulo cogiendo las cartas de mi mano y repartiendo, aproveché para hacer una pausa e ir al baño. Como conocía la casa, sabía que había dos baños, fui directa al de la habitación de matrimonio, dónde sabía que la vecina tenía algo de maquillaje, aproveché para retocarme el pintalabios y arreglarme el pelo tomándome mi tiempo, paso un rato así que imaginé que estarían acabando la mano. Cuando salí del baño me encontré a Cristian esperando en la puerta.

Deborah: -¿Sabes que hay otro baño?

Cristian: -Sí, pero también quería verte... - me dijo susurrando quedando frente a frente y a un palmo de distancia, parados en la entrada del baño. 

Cristian:-No veas como me has puesto...

Me agarró por la cintura y me besó en los labios suavemente, luego deslizó sus manos a mi culo por debajo de la minifalda y acarició mis nalgas con ambas manos mientras hundía su lengua en mi boca, nos comimos la boca con pasión. Llevé mi mano a su paquete mientras el desabrochaba el pantalón, se sacó la polla y empecé a masturbarle suave, pero apretando con fuerza su polla rígida como un mástil, seguimos así por un par de minutos, hasta que me separé.

Deborah:-Tengo que volver...Los otros van a sospechar algo...

Entre un momento al baño, me retoqué de nuevo el maquillaje con prisas y volví al comedor.

Vecino:-Vaya...Pensaba que te habías perdido.

Diego:-Sí, y Cristian parece que está cagando.

Deborah:-Cristian no sabía que había dos baños y estaba esperando a que saliera...

Juan:-Qué pardillo...Jajaja

Cuando volvió Cristian era el turno de mi vecino otra vez, comprobé que se había desabrochado el pantalón a propósito, no llevaba cinturón, así que levanté un poco la camiseta y le masturbé por encima del calzoncillo, me moría de ganas de llevarme una polla a la boca y los jueguecitos me estaban matando.

Al acabar esa mano, Cristian recibió una llamada y Diego aprovechó para ir al baño, así que me quedé sentada en la rodilla de mi vecino y Juan nos miró de reojo sonriendo.

Juan:-Bueno..Ahora soy yo el dealer, ¿No?

Miro fijamente a la entrepierna de mi vecino y se desabrochó el pantalón, se lo bajó ligeramente y sacó la polla del calzoncillo. Me quedé perpleja, pero tenía un calentón enorme, así que le seguí el juego, le agarré la polla por la base y se la empecé a menear con suavidad, mi vecino se acercó por detrás, con la polla en la mano, pero lo aparté bruscamente, se merecía un castigo...Seguidamente me puse en cuclillas frente a Juan y empecé a lamerle la polla, tenía un capullo enorme, así que lo succioné  como si quisiera ordeñarlo mientras lo pajeaba, agarrando su polla con fuerza. De reojo vi que mi vecino se había sentado y se masturbaba mientras nos miraba, al rato vi que Diego había vuelto del baño y se acariciaba la polla por encima del pantalón, parado a la entrada del comedor, le hice un gesto para que se acercara y se quedo de pie junto a Juan, empecé a desabrochar el pantalón torpemente, mientras seguía comiéndole la polla a Juan. Diego me ayudó y sacó su polla del pantalón, empecé a masturbarle mientras me follaba la boca con la polla de Juan, entonces paré de chupar y me arrodillé frente a Diego, Juan se puso junto a él, esperando turno. Arrodillada, con las dos pollas en la mano, no podía estar más cachonda, les masturbé un par de minutos, disfrutando el momento, y entonces le dediqué una buena comida a Diego mientras seguía marturbando a Juan, sin muchos preliminares empecé a meter la polla en mi boca hasta clavarla hasta el fondo de mi garganta, me follé la boca con su polla hasta que empezó a jadear ligeramente. Los dos tenían buenas pollas, rondando los 18 cm, pero el grueso de la polla de Juan era brutal y su capullo era enorme. A continuación, junté las dos pollas lo máximo que pude y empecé a lamerlas a la vez, luego las chupaba alternativamente mientras les masturbaba frenéticamente, los dos dejaban escapar suspiros sin parar.

Hice una pausa, me giré por un momento y vi que tanto Cristian como mi vecino no habían perdido el tiempo, ambos estaban desnudos masturbándose con la escena. Mire fijamente a Cristian con deseo, mientras seguía jugando con las dos pollas, él se acercó colocándose detras mio y levantó mi minifalda por encima de mi cintura, dejando mi culo al descubierto con mis nalgas asomando a los lados del body, empezó a masajear mis nalgas, me dió una fuerte cachetada y gemí mientras seguía chupando alternativamente las pollas de Juan y Diego. Cristian se masturbaba restregando su polla entre mis nalgas y luego buscó mi ano con sus dedos. Entonces me levanté e hice un gesto para que me siguieran, fui a la habitación y todos me siguieron, hice un gesto a mi vecino para que se tumbara en la cama, me senté en su cara, medio a cuatro patas, y deje mi ano a la altura de su boca. Entonces hice un gesto a los demás y se acercaron todos poniendo sus pollas alrededor de mi cara, empecé a comerle la polla a Cristian, mientras con mis manos masturbaba a Diego y a Juan, que ya llevaban un calentón increíble, me costó acostumbrarme a chuparla sin usar las manos, pero enseguida pillé el ritmo, y hacía jadear a los tres a la vez. Mi vecino empezó a hundir su lengua en mi culo mientras empezaba a jugar con sus dedos en mi ano poniéndome a mil, luego siguió penetrando mi ano con su lengua.

Cuando sentí que mi ano estaba bien dilatado, me levanté, le hice un gesto a Cristian para que se pusiera detras mio y aparté a mi vecino. Cristian me agarró de la cintura, conmigo a cuatro patas y apuntó su polla en mi ano, escupió varias veces, y empezó a jugar con la punta de su polla en mi culo.

Diego y Juan estaban a punto, y yo me moría por tener leche en mi boca, así que alternativamente masturbaba con rapidez a uno mientras me follaba la boca con la polla del otro. Juan no tardo en hacerme un gesto, así que aflojé un poco. Cristian ya me estaba penetrando totalmente y aunque aún no me embestía con fuerza empezaba a coger ritmo, así que lo provoqué, dandóme un azote en el culo a mi misma, me contestó dándome otro azoto y otro, y varios más, perdí la cuenta a medida que subía el ritmo y empezó a follarme a horcajadas, clavando su polla con fuerza en cada embestida.

Juan jadeba con fuerza mientras me follaba la boca y me hizo otro gesto, indicando que estaba a punto, al cabo de un minuto me tocó en el hombro, para avisar, pero seguí follando mi boca con su polla hasta que empezó a descargar, múltiples chorros inundaron mi boca y un hilillo se semen resbaló por mi barbilla, lo recogí como pude acercándolo a mi boca. Diego me tocó el hombro mientras aún limpiaba las últimas gotas de la polla de Juan, cuando iba a llevarme la polla de Diego a la boca el primer chorro salió disparado deslizándose por mi cara, me metí la polla en la boca y recibí el resto de la corrida que tragué con gusto.

Dediqué un buen rato a acabar de limpiar aquellas pollas, mientras Cristian me follaba como una bestia, me avisó de que estaba a punto.

Deborah: -Córrete dónde tu quieras, cariño.

Cristian siguió follándome como un animal hasta inundar mi culo de leche, descargó hasta la última gota y luego me dió una cachetada y se sentó en la cama.

Nos quedamos los 4 exhaustos y entonces mi vecino me miro con cara de pena, mientras se masturbaba suavemente.

Vecino:-Bueno..Y Yo...

Deborah:-Tú eres un cabrón, por eso te mereces ir el último.

Entonces lo tumbé en la cama y me senté en su polla, y lo cabalgué a horcajadas, creo que temió que le partiera la polla, le agarré la mano y la puse en mi polla, siguió masturbándome mientras le follaba y a los pocos minutos descargó toda su leche en mi culo, seguí suavemente, mientras me masturbaba y al poco rato me corrí en su pecho con varios potentes chorros, vi algo de perplejidad en la cara de alguno de sus amigos al ver que le echaba la leche encima, pero pensé que se joda por cabrón, y tampoco era algo que no hubiera hecho antes con él.

Diego, Cristian y Juan contemplaban la escena alrededor nuestro y se masturbaban lentamente recuperando sus erecciones de nuevo, me aparté de encima de mi vecino y empecé a limpiar con la lengua los restos de nuestras corridas, primero de su pecho, luego de su polla, y seguí relamiendo su polla limpiándola a consciencia. De repente note que me agarraban por las caderas, vi a Juan detras de mi, y cuando me quise dar cuenta ya me había clavado su gruesa polla hasta el fondo, dejé escapar un grito de dolor/placer, aunque parte de la corrida de mi vecino aún estaba en mi culo y sirvió de lubricante, Juan me folló como un animal, sin piedad, me embestía agarrando mis caderas y chocando su pubis contra mis nalgas, haciendo sonar cada embestida, a la vez que cacheteaba mis nalgas con fuerza, haciendo arder mis nalgas con cada cachete. Mi vecino se incorporo y fue al baño, pero entonces Diego apareció frente a mi con su polla apuntando hacia arriba, y sin ningún tipo de miramiento, me agarró del cuello y clavo su polla en mi boca, empezó a follar mi boca, totalmente a su merced, me folló la boca como si fuera un coño mientras Juan embestía mi culo con fuerza, me bamboleaban adelante y atras, embistiendo a dos frentes. Cristian se acercó, como buscando un hueco, pero no tuvo mucha suerte, intenté marturbarle como pude, pero las embestidas no me permitían moverme propiamente. Entonces Juan le hizo un gesto a Diego, cediéndole mi culo, Diego se colocó con prisa detras mio y me empezó a embestir incluso con más fuerza que Juan. Cristian aprovecho su momento y empezó a follar mi boca, con Juan y mi vecino ahora esperando su turno mientras los otros embestían mi culo y mi boca a la vez. A partir de ese momento, perdí un poco la noción de lo que estaba pasando, se iban turnando mi culo y mi boca, como si fueran dos simples agujeros, constantemente tapados por una polla u otra, todos pasaron por delante y por detras, me clavaban la polla en la garganta provocándome arcadas, me dejaban unos segundos para respirar y luego seguían penetrando mi boca, a su vez embestían mi culo sin piedad, azotando y estrujando mis nalgas, agarrándose a mis caderas con fuerzas, hundiendo sus uñas como animales. Me sentí totalmente violada y avasallada, pero aún les pedía más con cada gesto, estaba disfrutando como una perra en celo. Después de un buen rato, empezaron a agotarse, y ahora sólo mi vecino me follaba el culo aunque más despacio, los otros tres se situaron delante mio y dejaron que yo me ocupara de sus pollas, con mi boca y mis manos les fui dando placer a los tres, iba alternando mi boca en las tres pollas como podía, mientras follaba mi boca con una polla masturbaba las otras dos.

Poco a poco fueron avisando de que les quedaba poco, y yo intentaba repartir el placer para tenerlos a todos en el mismo punto.

Juan:-Oghhh!! me corró...

Abrí la boca, saqué la lengua y apunté su polla a mi boca, el primer chorro aterrizó en mi mejilla, pero el resto cayó en mis labios y boca. Seguido, Diego me tocó el hombro y sin tiempo de prevenirme, empezó a descargar su leche en mi cara, alcance a recoger las últimas ráfagas en mi boca. A penas había acabado cuando Cristian estalló como si no se hubiera corrido nunca, soltó dos chorros potentes en mi mejilla, tuve aue tragar para poder recoger el resto de la corrida en mi boca. Por último, mi vecino paro de follarme y se unió a la fiesta, descargando toda su leche en mi cara y boca. Aunque había tragado mucha leche, mis mejillas, boca y cuello chorreaban de leche, empecé a llevarla a mi boca con los dedos como pude y me la iba tragando a medida que la recogía. Luego dediqué unos minutos a relamer cada polla hasta sacar la última gota, cuando acabé me dejé caer en la cama exhausta y entonces, todos empezaron a aplaudir, celebrando lo que había pasado.

Nos vestimos todos y mi vecino me dijo si quería ducharme, pero preferí despedirme de todos e irme a casa. Así que charlamos unos minutos, y me fui después de haberme adecentado lo mínimo, al final sólo tenía que cruzar el rellano.

Aquella noche cuando llegue a casa me acosté con el mismo body, sin ducharme ni limpiarme lo más mínimo, quería sentir los restos de leche en mi cuerpo, mi culo ardía como el fuego y aún sentía algunos restos de leche dentro. Me sentía como una sucia puta y me encantaba, estaba sedienta de más.



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